miércoles, 31 de julio de 2013
INFO: CURSOS DEL SEGUNDO CUATRIMESTRE DEL CEPA - CABA
Inscripción hasta el 9 de agosto
Cursada: comienza la semana del 12 de agosto
Los cursos regulares están destinados a docentes de la Ciudad de Buenos Aires. Se realizan en el primer y segundo cuatrimestre de cada año. Hay propuestas presenciales, semipresenciales y a distancia.
Todas las actividades del CePA (GCBA) son gratuitas
www.buenosaires.gob.ar/cepa
viernes, 19 de julio de 2013
ENTREVISTA DEL MES: LA APERTURA HACIA LA COMUNIDAD DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES BRINDANDO APOYO ESCOLAR EN EL SUR DE LA CIUDAD. Gustavo Hofferlen nos cuenta la historia de esta experiencia de extensión universitaria.
Formación
academica: Técnico en Minoridad y Familia de la Universidad Nacional
de Lomas de Zamora. Está cursando actualmente el ciclo de formación
focalizado de la carrera de Cs de la Educación – UBA.
Camino
recorrido: Fue
Ayudante
de Segunda en
el Seminario
Integración Penales en
la UNLZ. Dictó
cursos sobre voluntariado, alfabetización y apoyo escolar en la UBA.
Formó parte y condujo diversos equipos de trabajo, tanto en la
Universidad como en Ongs.
Publicaciones:
Coautor del libro
Derechos
de los niños (Redes
Educativas, 2010) y autor de diversos artículos sobre prácticas de
extensión universitaria, derecho a la educación, apoyo escolar y
alfabetización.
Unos de
los pilares de la tradición reformista es la extensión
universitaria. En la UBA, desde la Secretaría de Extensión
Universitaria, hace cinco años comenzó su trabajo el equipo de
Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo dependiente del Programa de
Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables. Gustavo Hofferlen, uno de
sus miembros permanentes, nos cuenta sobre esta iniciativa que en
pocos días festeja tanto trabajo con un evento en el Centro Cultural
Ricardo Rojas.
HE: ¿Cómo
surgió la idea de conformación del equipo de Apoyo Escolar y
Acompañamiento Educativo de la Secretaría de Extensión de la UBA?
¿Cómo está conformado el equipo de trabajo?
GH: En el
año 2008 nos organizamos como proyecto de apoyo escolar y
acompañamiento educativo, teniendo como marco el área de educación
no formal del programa integral de acción comunitaria en barrios
vulnerables (PIACBV).
Quienes
integramos dicho proyecto, veníamos trabajando desde diferentes
proyectos extensionistas o de ong´s. Algunos de nosotros por ejemplo
habíamos participado de proyectos como el de Alfabetización en la
Facultad de Filosofía y Letras o en organizaciones de la sociedad
civil.
Fuimos
convocados por la secretaria de extensión universitaria y bienestar
estudiantil a cargo del Lic. Oscar García para participar de un
proyecto novedoso y que llevaba el nombre de Programa Integral de
Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables (PIACBV).
Pero lo
primero que deberíamos contar es que es y cómo surge dicho
programa: el mismo se constituye como la
principal política de extensión
de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil
de la Universidad de Buenos Aires (SEUBE – UBA), orientada a
poblaciones en situación de vulnerabilidad del área metropolitana.
La consigna de este programa es la revalorización de la extensión
universitaria como uno de los tres pilares en los que se constituye
la Universidad de Buenos Aires, siendo los otros dos la investigación
y la docencia.
El programa fue aprobado por el consejo superior (Res. CS Nº 4308),
y cuenta con la supervisión de una comisión que es integrada por
representantes de las facultades de la UBA, otorgando de esta manera
un respaldo institucional de relevancia.
Para
su funcionamiento el PIACBV se basa en una doble estrategia: por una
parte crea y coordina proyectos específicos (como el proyecto de
apoyo escolar y acompañamiento educativo), y por el otro articula
proyectos de extensión de las facultades. Para su implementación en
campo se trabaja en tres aéreas que se articulan entre si, donde
cada área está a cargo de un coordinador
que favorece la interrelación entre los diversos proyectos que la
integran. Las aéreas son: educación
no formal, desarrollo comunal y promoción
de la salud.
HE: ¿En
qué zonas se realizan las acciones? ¿Cómo se organiza en trabajo
pedagógico en dichos lugares?
GH: El
Equipo de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo funciona dentro
del Área de educación no formal, y desde el año 2008 (junto con el
inicio del PIACBV) desarrolla acciones educativas en tres barrios de
la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. El primer centro donde
comenzamos con el trabajo fue “La Tortuga Manuelita” de Cildañez,
Parque Avellaneda. El segundo (al año siguiente) fue el comedor “La
Fe”, en el Barrio Nuestra Señora de Fátima, Soldati. El tercer
centro fue abierto en el 2010, funcionando en el barrio de Barracas,
en el espacio de la “Fundación por el Arte hacia la Vida”.
Nuevamente aclaramos que estos no son centros donde solo de de apoyo
escolar y acompañamiento educativo, sino que son centros del
programa.
El dispositivo de apoyo escolar se organiza con la conformación de
pequeños grupos de voluntarios que, en distintos días y horarios,
reciben a las personas que se acercan a los centros para ayudarlos a
realizar las tareas escolares, repasar, practicar o hacer trabajos
prácticos, trabajando con dichos educandos en fortalecer la
autonomía para la gestión de su escolaridad. En los centros, se
trabaja con chicos y chicas de edades sumamente diversas, que van de
los 6 a los 20 años aproximadamente, aunque en ocasiones también se
ofreció apoyo a personas de más edad que desean retomar sus
estudios, y se ha alfabetizado a algunos adultos en uno de los
barrios.
Dado que el desarrollo de las tareas de apoyo educativo en los
barrios está sustentado por estudiantes y graduados de la
universidad que ofrecen su tiempo en forma ad honorem, y teniendo en
cuenta que estos grupos de voluntarios se renuevan y recambian año a
año, hemos visto la necesidad de contar con un equipo permanente de
trabajo que haga sustentable la tarea en el tiempo. Este equipo se
conforma como un grupo de coordinación intermedia y asume un rol con
responsabilidades diferentes dentro del equipo, ya que es portador de
la experiencia acumulada. De esta manera participa en la
planificación tanto del curso de formación inicial, como de la
tarea de los centros, y se presentan como referentes para los nuevos
voluntarios, vehiculizando inquietudes, dificultades y propuestas, y
monitoreando el desarrollo de la tarea anual.
De esta manera se revaloriza el trabajo de aquellos voluntarios que
tienen un mayor grado de compromiso con el proyecto. Permite además
que quienes así lo desean puedan aprender un poco más sobre el
apoyo escolar y su didáctica y sobre temas relacionados a la
coordinación de grupos. Pero también permite a estudiantes de
carreras relacionadas al ámbito educativo puedan acercarse a la
realidad que les tocara vivir cuando se reciban, ya que muchas veces
la academia no les permite contar con este tipo de experiencias.
Además, algunos voluntarios (con más de un año de trabajo en apoyo
escolar) diseñan, organizan y desarrollan talleres específicos
destinados a aquellos niños que presentan dificultades en algunas
áreas curriculares, fundamentalmente, Lengua y Matemática. Los
recursos y dinámicas empleados son íntegramente seleccionados o
creados por los voluntarios, buscando atender a las particularidades
de cada uno de los niños a quienes van dirigidas las propuestas. Los
niños que participan de estos talleres son convocados a partir del
diagnóstico que permite el trabajo sostenido en el tiempo. Los
voluntarios que forman parte de estos sub-proyectos especiales son
estudiantes y egresados de las carreras de Cs de la Educación,
Letras, Sociología, Cs de la Comunicación, Antropología y
diversas carreras de la Facultad de Ciencias Exactas.
Desde hace unos años complementamos también el apoyo con salidas recreativas-culturales como ser salidas al Planetario de la Ciudad, ir a ver obras de teatro al Centro Cultural Rojas, ir a museos de la Universidad que proponen actividades para niños, niñas y adolescentes, entre otras. Creemos que así se favorece el acompañamiento educativo ya que ellos no acostumbran a salir de sus barrios.
Desde hace unos años complementamos también el apoyo con salidas recreativas-culturales como ser salidas al Planetario de la Ciudad, ir a ver obras de teatro al Centro Cultural Rojas, ir a museos de la Universidad que proponen actividades para niños, niñas y adolescentes, entre otras. Creemos que así se favorece el acompañamiento educativo ya que ellos no acostumbran a salir de sus barrios.
HE:¿Cómo
es la convocatoria y capacitación de los voluntarios?
GH: El
proyecto de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo se basa en el
trabajo voluntario y solidario de estudiantes y graduados de
distintas carreras de la universidad, lo que favorece el aporte
interdisciplinario para el desarrollo de nuestra tarea, a través de
las visiones de los diferentes campos de saberes. Partimos de la
premisa que todo estudiante universitario cuenta con una serie de
saberes y herramientas que le permitirían ayudar a otros en su
trayectoria escolar, con un “entrenamiento” en las formas
posibles de transmitirlos.
A comienzo de cada cuatrimestre en las facultades, se realiza una
convocatoria a estudiantes y graduados que deseen colaborar con el
proyecto. Se les pide que asuman durante al menos un año, el
compromiso de concurrir una vez por semana, durante dos horas a uno
de los barrios donde la SEUBE tiene sus Centros. Además se les pide
que una vez al mes asistan a una reunión o bien por centro o bien
general en donde se tratan diferentes temas y donde todas las voces
son escuchadas en la búsqueda de mejora de la tarea.
Se los convoca entonces, a que participen de unas jornadas de
intercambio conceptual, trabajo sobre bibliografía y establecimiento
de criterios comunes de trabajo, donde se abordan diversas temáticas
vinculadas a las realidades de desigualdad educativa que van a
encontrar en los barrios. En todas las tareas del equipo se fomenta
(desde el paradigma de la complejidad): el intercambio de ideas e
hipótesis, la valoración de pensamientos alternativos y críticos
que sean constructivos de mejores soluciones a la manera de
intervenir en la problemática que nos convoca. Particularmente,
durante las jornadas iniciales, se utiliza bibliografía de
referencia para la temática, se desarrollan dinámicas de trabajo
grupales, producción de narraciones, reflexiones, simulación de
toma de decisiones y formas de llevar adelante la tarea de brindar un
apoyo que favorezca el pleno acceso a la educación formal,
desnaturalizando los destinos del fracaso escolar que muchas veces
opera como lo que se denomina “profecía autocumplida”.
Con
textos disparadores, que les son entregados a todos los participantes
en forma de cuadernillo, se motiva el debate de ideas en grupos de
entre cinco y siete personas, haciendo luego una puesta en común de
cada grupo en un papelógrafo con las premisas fundamentales que
rescatan de los textos, terminando por fin con un debate de todos los
grupos, buscando los puntos en común y las diferencias que se
plantean en cada presentación, y comparando todo lo presentado con
experiencias personales en la materia que en el momento se trataba.
La
dinámica de las jornadas está centrada en motivar el debate en
grupos para intentar pensar en conjunto posibles resoluciones a los
potenciales interrogantes e inconvenientes que pueden surgirle a cada
voluntario en su tarea.
El armado
de los grupos y las dinámicas empleadas en los encuentros permiten
mostrar a los participantes, estrategias que podrían utilizar a la
hora de tener que enfrentarse a grupos de niños o jóvenes como
voluntarios de apoyo en contenidos educativos.
Además
se les pide que entre encuentro y encuentro realicen una serie de
tareas que pueden ser de reflexión sobre material teórico o de
reflexión sobre aprendizajes propios. Estas diferentes tareas son
supervisadas por voluntarios/as que tienen más tiempo en campo y que
participan en el dictado y armado de las jornadas. Semana a semana
estos voluntarios les hacen una devolución personal a los futuros
voluntarios sobre cada una de las respuestas dadas por ellos a las
consignas. Esto nos permite tener un contacto más constante
con los participantes, y a su vez abre un camino para que muchos de
los asistentes compartan por esta vía mucho material que habían
recolectado en distintas experiencias personales y expresaren sus
reflexiones a aquellos que no se animan a hacerlo ante públicos
numerosos.
Una vez
en campo tienen una reunión mensual, algunas específicas por centro
y otras generales donde se trabajan diferentes temas o se dictan
capacitaciones con especialista de diversas temáticas.
HE: ¿Si
alguien quiere participar como voluntario qué debe hacer?
GH: Por
lo general realizamos dos convocatorias anuales. Una a principio y
otra a mediados de año.
Pueden escribirnos al mail alfabetización@rec.uba.ar o poner me gusta en nuestra página de facebook y enterarse de las novedades https://www.facebook.com/ApoyoEscolaryAcompanamientoEducativo?ref=hl
Pueden escribirnos al mail alfabetización@rec.uba.ar o poner me gusta en nuestra página de facebook y enterarse de las novedades https://www.facebook.com/ApoyoEscolaryAcompanamientoEducativo?ref=hl
HE:¿En que consiste
las Jornadas que se realizarán en el Centro Cultural Ricardo Rojas?
GH: Organizamos esta
muestra porque vimos que muchos de los voluntarios son aficionados a
la fotografía y cada tanto sacaban fotos de la tarea en el barrio.
Se les propuso que seleccionaran las que creían que para ellos
representaba el apoyo escolar. Luego dos voluntarias con experiencia
en armado de muestras y exposiciones se ofrecieron a ser curadoras de
la misma. De esta manera se puede ver reflejado nuestro trabajo a
través de la lente de los propios voluntarios y no de alguien que no
pertenece al grupo. No digo que esto último no sea valorable, ya que
han venido a vernos y sacarnos fotos de diversos medios, pero lo
particular de esta muestra es la visión de los/as voluntarios.
La muestra de fotos
estará permanente desde el 22 de julio y hasta el 15 de agosto en el
Centro Cultural Rojas.
Pero además nos
pareció que estaba bueno poder realizar algunas charlas como forma
de capacitación a los voluntarios, pero además para discutir sobre
temas que hacen a la tarea como ser las desigualdades educativas al
interior de la Ciudad de Buenos Aires, que es el proyecto de la
Universidad de las prácticas sociales educativas. Para aquellos que
quieran conocer más está la primera charla donde a través de fotos
seleccionadas los propios voluntarios contarán sobre el proyecto. Al
finalizar el Director de la Carrera de Cs. De la Educación de la UBA
dialogará sobre su especialidad que es las “Narrativas
pedagógicas”.
¡Los/as esperamos!!
martes, 9 de julio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
BIBLIOTECA: "¡LA BANDERA! ¡HAY QUE ESCONDER LA BANDERA!", DE DIANA GONZÁLEZ
Era el mes de abril de 1815. Habíamos llegado a casa después
de asistir al acto en la Plaza Mayor, donde se había cambiado
la bandera española por la celeste y blanca. Mientras se acomodaba el rebozo, Clementina dejó deslizar un comentario acerca de la bandera que despertó mi curiosidad...
–Parece ser que la primera bandera que mandó a hacer don Manuel no era como la que tenemos ahora.
–¿Ah, no? ¿Y cómo era, Clementina?
–Asegún cuenta el Ñato Paredes, era toda blanca con una franja celeste en el medio...
–¿Y él cómo sabe esas cosas?
–¡Uhhh! Él sabe...; ¡Lo siguió a Belgrano a todas las campañas! Lo que pasa es que al Ñato nadie le cree, porque anda siempre inventando cosas. Pero yo lo conozco de antes. Cuando me cuenta alguna historia... ¡lo miro fiiijo a lo´ ojo!, y ahicito nomá´ ya me doy cuenta si me va a decir la verdá´ o me va a hacer el cuento. Entonce´ me pongo seria y le digo: “Negro Paredes, ¡no le irás a mentir a una de tu raza! Si baja la mirada es porque se trata de una picardía... Y esto de los colores de la primera bandera me lo contó él, y le juro, niña, que no mentía. Las cosas, según el Ñato,sucedieron así...
Era febrero del año ´12. Andaba Belgrano con el ejército, allá por la villa de Rosario, custodiando el río
Paraná, pa´ que no pasaran los godos... La tropa estaba de capa caída. Y no era pa´ menos; sus compañeros, en el Alto Perú, habían sido derrota´os por los españoles. Quedaba abierto el camino pa´ que los ejércitos realistas entraran a Salta, después a Tucumán y de ahí, por qué no, a la misma Buenos Aires.
¡La Revolución estaba en peligro! ¡Todos sabían que allá en el norte los españoles eran fuertes! ¿Qué se podía hacer pa´ entusiasmar un poco a los soldados?
Y, mientras pensaba, don Manuel se dio cuenta que ni siquiera tenían una bandera. "¡Eso, una bandera, una bandera que sea nuestra!”, gritó.
Y sin perder tiempo, la mandó a coser blanca y celeste.
–¿Y por qué eligió esos colores, Clementina?
–Y... eran colores que usaban los que estaban a favor de la revolución. Poquito a poco se fueron haciendo populares...
Un día una cintita en la solapa, otro día un moñito en el pelo de las niñas, después escarapelas pa´ que los soldados se pusieran en los gorros... Y así hasta que le fuimos tomando cariño a esos colores.
Bueno, como le decía, mandó a coser la bandera y también escribió una carta al gobierno de Buenos Aires, contándole, orgulloso, lo que había hecho.
¡No quiera saber cómo se pusieron cuando se enteraron! ¡Se les pararon los pelos de punta! “¡Pero qué barbaridad, cómo se le ocurre, qué es esto de enarbolar una bandera sin consultar!”, vociferaban. “¡Estas cosas hay que discutirlas bien primero!”, decía otro. “¡Urgente!”, gritó uno, “¡un correo al Rosario avisándole a Belgrano que guarde esa bandera!”. Pero quiso el destino que el general no se enterara. ¡Bueh!, el destino o un caballo medio lento. La cosa fue que cuando el mensaje llegó, don Manuel ¡hacía raaato! Que se había marchao pa´ hacerse cargo del ejército del Norte...
En mayo del año ´12 andaba por Jujuy. Se acercaba el aniversario de la revolución. Pa´ festejarlo, tuvo la idea de reunir a toda la tropa en la plaza y saludar con unos cañonazos a la nueva bandera de la patria. Volvió a informar al gobierno. “Pero... ¡otra vez! ¡Pero qué desorden! ¡Pero qué desobediencia!”, decían en Buenos Aires.
Y vueeelta el correo, ahora pa´ Jujuy, con la orden de guardar esa bandera. Y esta vez Belgrano se enteró. Apenao, fue a ver a su amigo, Juan de Dios Aranivar, que era un cura de aquellos pagos, pa´ ver si le daba algún consuelo... Después de un rato de conversaciones, le entregó unas banderas al padre Juan y se marchó otra vez al campamento.
El cura esperó que se hiciera bien de noche. Aprovechó la intensa lluvia y se lanzó por la callecita pa´ ir al establo a buscar un caballo. Cargó las alforjas con algunas herramientas... Un buen martillo, unos clavos, algunos fierros con punta y..., ¡a todo galope por el camino!
Debajo de la sotana, atadas con una cinta, iban las banderas camino a su escondite... ¿Qué se tenía entre manos el padre Juan?
Se dirigía a Titiri, un pueblecito cercano, pues ya tenía un plan en su cabeza pa´ esconder esas banderas. Habrá llegado a Titiri pasada la medianoche. ¡No había un alma por las calles! Ató el caballo a un poste y enfiló por el caminito. ¿Adónde iba el padre Juan? Su destino era la capilla del pueblo... Empujó con fuerza la gruesa puerta de madera... y entró sigilosamente. Todo estaba oscuro y en silencio. Sólo de vez en cuando el terrible rugido de un trueno estremecía la noche.
El padre Juan recorrió a tientas la capilla para asegurarse que no hubiera nadie. Prendió una vela y fijó sus ojos en cada uno de los muebles y adornos que había en el lugar... De pronto, su mirada se detuvo en unos cuadros de Santa Teresa. Eran lo suficientemente grandes, y los marcos parecían resistentes. Despacito, despacito, comenzó a sacar las herramientas. Mientras tanto, en la calle, unos soldados hacían la ronda nocturna como todos los días. Venían charlando de temas militares cuando, al
pasar por la puerta de la capilla, oyeron ruidos extraños. Miraron por una de las ventanitas, pero la oscuridad de la noche y la fuerte lluvia noles dejó ver nada.
Desde adentro, unos golpes parecidos a martillazos seguían sonando.
Apuraron el paso y fueron hasta la puerta. La empujaron y se abrió. En ese mismo momento, un rayo de esos que pocas veces se ven iluminó enterita la capilla. Uno de los soldados creyó ver un bulto que se movía.
“¡Alto! ¡Quién vive!”, gritó. Nadie contestó. Vuelta a gritar, esta vez
mucho más fuerte: “¡Alto! ¡Quién vive!” Pero nada...
De pronto, una ráfaga cerró con fuerza la puerta de la capilla.
Los soldados dieron la voz de alarma y enseguida vino una patrulla. Prendieron todas las velas, revisaron todito ´ lo´ rincones, pero no encontraron nada.
Mientras tanto, a lo lejos, el caballo del padre Juan galopaba a toda velocidá´ para alejarse de Titiri...
–Pero, ¿y las banderas? ¿Qué pasó con las banderas, tiíta?
–Eso no lo sabe nadie, mi niña. Hasta el día de hoy las primeras banderas de la patria siguen siendo un misterio...
Esta historia forma parte del libro para docentes "Efemérides, entre el mito y la historia".
martes, 11 de junio de 2013
sábado, 1 de junio de 2013
BIBLIOTECA: UN GATO COMO CUALQUIERA - GRACIELA MONTES
Había una vez un gato de ojos verdes, pelo gris y cola larga. De modo que era un gato parecido a muchos otros gatos. Pero, eso sí, era un gato de bolsillo. Del bolsillo de Aníbal Gobi, guarda de tren del ferrocarril Mitre.
Mientras Aníbal Gobi picaba los boletos con su máquina picadora el gato apenas espiaba desde el borde del bolsillo de su chaqueta marrón.
El Gato de Bolsillo no se acordaba de nada que no fuese el bolsillo de Aníbal Gobi. Tal vez había nacido en el Galpón de la Esquina, o en la Casa de al Lado, o en el Jardín de Atrás. Pero lo cierto es que hacía mucho, muchísimo tiempo que vivía en el bolsillo.
Al Gato de Bolsillo el bolsillo le parecía mucho más lindo que el resto de los lugares del Mundo Grande. El bolsillo era tibio, blando, suave, oscuro, tenía pelusas que hacía cosquillas y era muy fácil acurrucarse en el fondo. El Mundo Grande, en cambio, era frío y caliente, duro y líquido, áspero y liso, negro y brillante; tenía zapatos, ramas, relojes, caras, ruedas y Gatos Peligrosos. Era muy difícil acurrucarse en el Mundo Grande.
Eso, al menos, era lo que pensaba el Gato de Bolsillo hasta las cuatro y cinco de la tarde del segundo jueves del mes de octubre, porque a las cuatro y diez de la tarde del segundo jueves del mes de octubre, mientras estaba asomado al borde del bolsillo, observando tranquilamente cómo Aníbal Gobi le picaba el boleto a una señora colorada, el gato vio algo nuevo, algo nunca visto en el Mundo Grande: un ratón de cola de piolín y ojos brillantes, un Ratón Cualquiera, que miraba pasar el tren desde atrás de un poste de la estación Belgrano R.
El Gato de Bolsillo vio al Ratón Cualquiera y enseguida notó que ya era hora de salir del bolsillo de Aníbal Gobi. En el bolsillo de Aníbal Gobi jamás había habido ratones de ojos brillantes y cola de piolín.
El Gato de Bolsillo saltó y apoyó sus patas acolchadas en el piso del tren. Volvió a saltar y cayó en el piso de la estación. El Ratón Cualquiera lo vio, dio media vuelta y empezó a correr por la calle Zapiola, con el Gato de Bolsillo atrás, corriendo y corriendo, corriendo como no había corrido nunca.
Como el Ratón Cualquiera estaba mucho más acostumbrado al Mundo Grande que el Gato de Bolsillo, ganó la carrera y encontró un agujerito donde meterse antes de que el Gato de Bolsillo pudiese sujetarle la cola con la pata.
Entonces el Gato de Bolsillo supo que estaba solo en el Mundo Grande, sin pelusas y lleno de Gatos Peligrosos.
El Gato de Bolsillo les tenía muchísimo miedo a los Gatos Peligrosos. Aníbal Gobi siempre le hablaba de ellos mientras le rascaba las orejas; le había contado que tenían garras afiladas, maullidos malévolos y el cuerpo lleno de horribles cicatrices. El Gato de Bolsillo, en cambio, tenía las uñas cortas porque Aníbal Gobi se las cortaba puntualmente todos los lunes a la noche; maullaba bajito y sólo cuando tenía hambre, y tenía un pelaje liso, entero y sin marcas.
Pensando en los gatos Peligrosos el Gato de Bolsillo se acurrucó detrás de una bolsa de basura. Mientras oía el ruido de los autos y seguía con los ojos los zapatos que iban y venían por la calle, gemía en voz baja: extrañaba muchísimo el bolsillo.
Los zapatos se fueron yendo poco a poco y, poco a poco también, se vino la Verdadera Noche. Y fue entonces que aparecieron uno a uno, uno tras otro, los Gatos Peligrosos.
Los Gatos Peligrosos eran silenciosos como todos los gatos. A veces eran rapidísimos y otras veces muy lentos, como todos los gatos. Y, como todos los gatos, tenían bigotes largos, ojos verdes y amarillos y cola larga.
Pero eran peligrosos. El Gato de Bolsillo enseguida notó que eran peligrosos.
Porque arqueaban el lomo.
Porque maullaban hacia el cielo mostrando las gargantas.
Porque abrían la pata y mostraban las uñas, larguísimas y afiladas.
Cinco Gatos Peligrosos se acercaron al Gato de Bolsillo y los cinco arquearon el lomo, maullaron hacia el cielo y mostraron las uñas. El Gato de Bolsillo los miró con sus ojos verdes y vio que también ellos tenían verdes los ojos.
Entonces pasaron cosas importantes: el gato de Bolsillo arqueó el lomo; después maulló hacia el cielo y los Gatos Peligrosos le vieron la garganta; después abrió la pata y mostró las uñas, que no eran tan largas ni tan afiladas, pero ya le estaban creciendo.
Entonces pasó otra cosa importante: un Ratón Cualquiera. Y los seis gatos- un Gato de Bolsillo y cinco Gatos Peligrosos- echaron a correr. Todos persiguieron, todos saltaron tapias, todos esquivaron árboles y se escabulleron debajo de los autos estacionados.
Y pasaron más cosas esa noche. El Gato de Bolsillo se peleó con un Gato Peligroso, pegó un salto muy alto, corrió una carrera, escarbó la tierra, encontró un poco de leche en el fondo de una bolsa de basura y se afiló las uñas en al pared de piedra.
Y cuando ya empezaba a clarear los seis gatos- un Gato de Bolsillo y cinco Gatos Peligrosos- se fueron al Baldío de Enfrente y encontraron un rincón oscuro, tibio y suave arriba de un montón de trapos viejos. Y se enroscaron a dormir todos juntos.
Entonces el gato de Bolsillo supo que en el Mundo Grande no sólo había ratones de ojos brillantes y cola de piolín; también había bolsillos llenos de pelusa.
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